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Descubre las diferencias entre los kayaks rígidos y los kayaks hinchables

En verano aumenta la demanda de material acuático, principalmente deportivo, y no es de extrañar. Con el calor y unos días de vacaciones, refrescarse en el rio o en el mar y divertirse al mismo tiempo es posible. Si te gustan los kayaks y estás pensando en comprar uno, conocer las diferencias entre los rígidos y los hinchables te ayudará a elegir el que más te conviene. Cuando lo tengas claro, podrás entrar en una tienda de deportes náuticos, como nauticmar.com, y comprar el que más se adapte a lo que buscas.

Tipos de kayaks

El kayak es un bote especial en el que se utiliza una pala doble y las piernas van estiradas.

Los hay de varios tipos, según el uso que se hará de ellos. Un buen ejemplo es la forma que tienen según se utilizan para velocidad o para navegar en aguas más bravas. Los primeros deben ser alargados y estrechos de modo a cortar fácilmente el agua y alcanzar velocidad con menos esfuerzo mientras que los segundos serán cortos, anchos y redondeados, buscando la estabilidad necesaria.

Aparte de la forma que presenten, también debemos decidir si queremos un kayak rígido o hinchable. Son varias las diferencias entre ellos a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión.

Kayaks rígidos

Fabricados con materiales duros y más resistentes, son muy utilizados en competición porque, aunque su peso sea superior a los hinchables, se pueden lograr mejores resultados con remadas más eficientes.

Tienen una mayor capacidad de carga en comparación a los hinchables, algo importante si llevamos equipo pesado de forma habitual que debemos sumar al peso de la tripulación.

Su precio suele ser superior al de los kayaks hinchables pero son también más duraderos y no requieren mucho mantenimiento. Si están fabricados en madera necesitarán algunos cuidados especiales pero igualmente durarán muchos años si lo cuidamos adecuadamente.

Kayaks hinchables

Mucho más ligeros, fabricados en PVC o vinilo, son más rápidos y más maniobrables lo que hace de ellos una buena opción cuando nos estamos iniciando en este deporte.

Se pueden doblar para guardar en una mochila, algo necesario si queremos llevarlo con nosotros de vacaciones o si no contamos con un espacio para guardar un kayak rígido mientras no lo utilizamos.

Es necesario inflarlos cada vez que se quieran utilizar y vaciar el aire al terminar. Controlar la presión es fundamental pues en exceso puede provocar daños en las costuras mientras que si nos quedamos cortos tendremos menos flotabilidad y será más difícil avanzar.

Además, pueden tener pinchazos y es conveniente contar con un kit de reparación de pinchazos para no tener que terminar el día antes de tiempo. Hay algunos modelos, con materiales especiales y cámaras de aire, que logran una buena resistencia a los pinchazos.

Su mantenimiento es muy sencillo, bastando con secarlo bien antes de guardarlo y, si lo utilizamos en agua salada, no debemos olvidar lavarlo antes con agua dulce para quitar la sal que lo resecaría.

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