No es para menos. El Fútbol Club Barcelona está haciendo una temporada gloriosa. Han pasado en un solo año de estar inmersos es una crisis de institucional, de juego y de títulos a todo lo contrario. Ahora tocan con la palma de la mano la posibilidad de alcanzar el triplete.

Son finalistas de la Liga de Campeones, de la Copa del Rey y tienen siete puntos de ventaja más el gol average con el Real Madrid en Liga a falta de cuatro jornadas para que termine el campeonato.
La crisis institucional la han superado con goles. Aún está reciente la moción de censura que se presentó contra Joan Laporta el pasado año. El actual presidente pudo continuar en el cargo por muy poco. Con las dudas de la falta de apoyo decidió apostar por un hombre de la casa como Guardiola para ocupar el puesto de entrenador. El riesgo le salió bien y ahora rentabiliza con altas dosis de popularidad su decisión.
Pep Guardiola decidió recuperar los valores en los que se sustentaron los éxitos azulgranas de años anteriores. Concedió responsabilidad a la cantera, santo y seña de la personalidad del Barça. Acometió una reforma en el vestuario al desprenderse de Ronaldinho y Deco. Con Eto´o también lo intentó, aunque finalmente el camerunés se ha ganado un puesto en el once metiendo el balón en las redes de los porteros rivales.

