Fernando Alonso no levanta cabeza. La cara de decepción que tenía a la conclusión del Gran Premio de Turquía ilustraba a la perfección su sensación de frustración. Terminó décimo y gracias. Su Renault no da para más.Es de los más lentos de la parrilla y el poco rendimiento que demuestra es gracias a las manos del piloto asturiano.

Alonso se debe de consolar pensando que si nada raro pasa la próxima temporada será piloto oficial de Ferrari.
El Gran Premio de Turquía fue aburrido y monótono. No pasó nada emocionante. Ni la salida exhibió algo diferente que pusiera en pie a los espectadores. Otra vez resultó ganador Jenson Button, que ya ha subido a lo más alto del podio en seis de las siete carreras disputadas. Saca 24 puntos al segundo clasificado, su compañero Rubens Barrichelo. Los Brown se están paseando, provocando que sea el Mundial más descafeinado de los últimos años.
El único que le podía hacer algo de frente era Sebastian Vettel, que consiguió la pole en los entrenamientos oficiales del sábado. En esta ocasión, le pudo la presión y tuvo una pequeña salida de pista que permitió a Button adelantarle. El resto de la carrera fue un monólogo del británico, que sin forzar al máximo el rendimiento de su monoplaza no encontró ninguna oposición.
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Por: Luis Miguel Palacios
Etiquetas: Alonso, décimo, R29, Turquía
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